La vi asomándose imponente, es perfecta para grabar una película de terror, todas sus ventanas cerradas, el abandono de los años se observa en sus paredes, agrietadas, con la pintura ya manchada y salida. Las plantas se van expandiendo dándome esa sensación de frialdad, oscuridad y humedad. Lo único que parece intacto son sus tejas que a pesar de años siguen ahí, firmes y manchadas por los años. Las ventanas se ven bastantes intactas a pesar de que tienen ya sus años, aunque el aire acondicionado destaca por oposición a todo lo viejo del su alrededor. El ligustrino verde oscuro la rodea y ese árbol seco parece todo sacado de una pesadilla
Un viernes a la mañana la encontré en mi buzón, un sobre rosa perfumado, una vez abierto me dispuse a leer la carta, una hermosa letra cursiva me invitaba a una cena en conmemoración por el último libro que publiqué. Reconocí la dirección de Dario el marido de mi tía, es un exitoso empresario con mucha influencia en el pueblo por sus múltiples contactos, ellos son la única familia que me queda y aunque no los vea seguido siempre me han presumido. Decidí ir, no tenía nada más que hacer esa noche y quizás a la cena también asistirían personas influyentes que podían llegar a impulsar mi carrera. Me vestí de con mi mejor traje y después de unos litros de perfume me dispuse a ir, su casa se encontraba a unas quince o veinte cuadras preferí caminar para ahorrar, no estoy en condiciones de desperdiciar dinero. Ya a la mitad del camino todo me resulto un poco extraño la desolación de las calles, pero supuse que como está la casa ubicada casi a las afueras del pueblo por ende no vive tanta gente como en el centro. Tarde alrededor de treinta minutos en llegar a su vieja casona, estaba muy descuidada, la ligustrina crecida y desprolija, la pintura estaba manchada, un par de tejas rotas, los árboles de la vereda secos sin vida, los pastos altos y la destrucción del paso de los años se veía en todos lados. Supuse que Dario ya no era tan exitoso como recordaba, me abrió la puerta mi tía estaba vestida con un vestido largo negro al cuerpo a pesar de sus años siempre se mantuvo con una apariencia muy cuidada, me abrazo y me lleno de besos la cara, siempre hace lo mismo estoy acostumbrado a pesar de que no me gusta.
Ya adentro saludé a varios invitados que no conocía, y al rato apareció mi tío, ya no lucia como lo recordaba con una buena postura, anillos de oro, el pelo corto bien prolijo, seguro se pegaba biabas en el pelo, lo recordaba negro azabache pero ahora lo tenía como negro claro, una mezcla entre canas y un negro desteñido, su postura era cabizbaja y ya no tenía nada lujoso puesto, ni anillos ni sus cadenas gruesas de oro, era una simple sombra del hombre que yo recordaba.
Ya habiendo saludado a todos nos sentamos en la mesa para empezar a cenar, éramos maso menos quince personas, la gran mayoría eran personas de la alta alcurnia, dueños de empresas, inversionistas, gerentes de bancos importantes, el único que no se encontraba bien parado aparentemente era yo y mis tíos que intentaban aparentar una riqueza falsa. La conversación grupal comenzó cuando trajeron el vino, mucho vino sin comida, los chistes y las risas no tardaron en aparecen, uno de los hombres exclamo "nos están emborrachando porque no nos quieren dar de comer" entre risas Dario respondió "no tenemos comida, todavía no la cazamos", todos reían y yo con mi última copa de vino vacía sentí un sabor extraño, dulce y químico a la vez como un jarabe, cuando me percate la vista se me nublaba y yo ya me estaba yendo
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