Cuento del secreto 2

 Era una tarde calurosa pero la brisa la hacía agradable, el balcón me había invitado a tomar mates en la hamaca mientras veía algunos autos pasando. Los gritos me hicieron enderezar la postura, preste atención a la vereda, era Mabel con su nieta, ambas se reían, mientras la delgada chica corría empujaba la silla de ruedas de su abuela. Nunca las había visto haciendo eso, ahora que lo pienso hace tiempo que no la veía a Mabel, me quede pensando en la extraña secuencia, aunque me parecía divertida. Al rato la vi a Isabel la hija de Mabel entrando a su casa, no pasaron ni cinco segundos cuando escuché las puteadas, me mataba la curiosidad, en que cagada se habían mandado esas dos. Baje corriendo, desesperado, casi me quemo con el agua del mate y fui directo enfrente a charlar con Isabel. Estaba enojada se le notaba en la cara me saludo con un seco "que queres?", entre risas le dije que vi como su hija se llevaba corriendo a su madre le pregunté a donde la había llevado, con desgano me dijo "al casino, a donde más va a hacer, encima que no tenemos un mango, la vieja cobra y se gasta toda la plata de la jubilación en la timba", cagada de risa le respondí "y así es la Mabel que le vas a hacer". Nos sentamos en la vereda a tomar mate mientras las esperábamos y me mostro una esclava de oro, se la escondía a su madre para que no la pierda en el casino, me pareció hermosa, era muy finita, brillaba bastante y parecía muy elegante. Le dije que la cuidé mucho, mientras a lo lejos veíamos volviendo a Mabel y su nieta 

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