1.Cuando era pequeña, seis o siete, mi abuela solía hacerme ravioles, ella siempre decía que eran de pollo con espinaca mientras se reía, de grande me entere que eran de seso con espinaca.
2.A los ocho, mi abuela me hacía cavar pozos y enterrar bolsas, nunca me quiso decir que tenían las bolsas, me di cuenta de que tenían plata.
3.Ya de adolescente me entere que todas las mujeres de la familia de mi abuela ocultaban que habían sufrido abortos espontáneos del primer hijo, casualmente siempre eran varones en una familia donde predominan las mujeres.
4.Casi al mismo tiempo me entere que una de las sobrinas de mi abuelo era adoptada, ella nunca supo, por su edad sospeche que podría ser hija de desaparecidos, según mi abuela la madre adoptiva estuvo en el parto y simplemente la compro.
5. Hace poco ayude a mi abuela a escaparse porque quería ir a la panadería y mi madre no la dejaba, las dos nunca lo contamos
Abrí los ojos y en la oscuridad estaba sentada mi abuela, con sus cabellos blancos sueltos. Se acerco con tranquilidad y con voz dulce me dijo necesito tu ayuda. Todo esto no era sorpresa, ella hace años que tenía demencia, esto era cosa de rutina, me incorporé, salí de la cama, le acaricié los descubiertos brazos y con voz suave le dije, "vamos a la cama nona, que es tarde". Ella me ignoro y se fue de la habitación, la seguí por el pasillo hasta el patio trasero, ella simplemente se puso a cavar, había muchos pozos a su alrededor. Quería acostarla, ya era de madrugada, al acercarme para intentar convencerla, vi bolsas dentro de los pozos, agarre solo una, al notar que tenían algo adentro la abrí, dólares verdes, parecían recién nacidos. Ahí entendí porque no crecía bien el pasto, ella cambiaba siempre de lugar sus pozos. Mis ojos se llenaron de lágrimas, emoción, sentí el alivio, por fin me podía permitir trabajar un turno menos, las deudas me estaban matando, pero a la abuela pareció no gustarle mi descubrimiento, su cara de enojo era evidente. Me arrebato los billetes de la mano, los volvió a meter en bolsas y los empezó a enterrar, le quise explicar que los necesitábamos, y ella empezó a gritar y llorar, "el me los va a sacar, el me lo va a sacar". Con eso lo comprendí, ella estaba atrapada en la época en la que mi abuelo tenía el mal habito de sacarle la plata a su familia para usarla en sus vicios, la abuela era la única que se preocupaba por darle de comer a sus hijos
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