1- Y así como si nada me volvió a pasar, me vi desfigurada en el espejo, sin dientes y sonriendo. Yo no estaba sorprendida, no me inmute, lo ignore, salí del baño, busque en el living el teléfono, llame a mi hermana, la única familia que me quedaba. Solo le dije que estaba volviendo a pasar, me quiso consolar y me aviso que venía. Solo la espere con una tranquilidad que en el fondo me angustiaba, no quería volver a pasar todo eso de nuevo, no quería volver a aislarme, a las pastillas, los enfermeros, las miradas perdidas y babeantes, los horarios rígidos y la comida sosa. Pero qué otra cosa podía hacer, cuando tenes la cabeza podrida y sentís que vienen los gusanos, no queda otra, es aceptarlo o morir. Y yo en teoría estaba bien, tampoco bien, bien, simplemente estable pero ya hace unos días sentía que me estaba acechando, me estaba respirando en la nuca y ya me agarro. Mi hermana llego con la ambulancia y yo no me resistí a la camisa de fuerza
2- Se despertó emocionado, era su primer día de clases, fue directo a vestirse, se puso sus zapatos, el uniforme y un collar de un diente enchapado en oro, era de su difunto gemelo, su madre se lo regalo como un amuleto de protección y para que sienta que su hermano siempre va a estar con él. Desayuno rápido, no quería llegar tarde, sus padres se morían de ternura al sentir su emoción, lo llevaron a horario y se despidieron deseándole suerte. Ya con sus nuevos compañeros intentaba no intimidarse y mostrarse agradable así poder integrarse y hacerse amigos, realmente no le salió muy bien. En el primer recreo un niño lo golpeo para robarle su chocolate, primero lo empujo, ya en el piso le propicio varios golpes en la panza, no reacciono ni puso resistencia, nunca le había pasado. Ya satisfecho el matón, al verlo en el piso con la cara roja llena de lágrimas, se fue comiendo el chocolate. Volvió a su casa angustiadísimo, sus padres solo notaron su tristeza, los golpes no dejaron marcas y no le quiso decir a nadie, le avergonzaba todo. A la noche se percató que no tenía su collar, su angustia empeoro, todo había salido mal ya no quería ir a la escuela, le costó conciliar el sueño. Su madre lo despertó tarde y muy delicadamente le sentó al lado suyo en la cama, le conto que no había clases por duelo, un niño que iba a su grado había aparecido sentado en un tobogán con la mandíbula desgarrada, la boca llena de chocolate de manera exagerada, el abdomen abierto de par en par y las entrañas llenas de chocolate. El solo se reincorporo en la cama, vio en su mesita de luz un chocolate y el collar
3- Estaba sentada fumando un pucho, matando el tiempo en la estación de tren, aunque ya estaba oscuro yo siempre espero el último tren, me gusta viajar sola y todavía no llego a comprarme un auto, puede que el año que viene se me dé, la oficina está llevando un buen tiempo, pero son muchas horas. Mi gato me debe extrañar lo estoy dejando solo bastante seguido debe entender que su alimento no cae del cielo. Y esa ¿quién es?, es rara, quien sale de pijama a la calle, está muy sucia y renga, debe vivir en la calle. A pesar de que ya paso por enfrente mío y se aleja siguiendo su camino me está dando miedo, la estación está vacía, solo estamos ella y yo. Escucho el tren, no la quiero perder de vista, no quiero viajar con ella, esta al principio del andén y yo casi al final, no creo que le dé el tiempo a llegar a mi vagón. La pierdo de vista cuando el tren abre sus puertas y entra, yo también entro, no son muchas estaciones asique me quedo parada en el pasillo mirando mi celular. Escucho ruidos de golpes, levanto la cabeza miro a la puerta que conduce al otro vagón, veo como las puertas de los otros vagones se abren rápido, me empiezo a desesperar, no sé qué hacer, hasta que llega a mi vagón. Es la mujer que vi en el andén, caminando en cuatro patas, su boca abierta, sin dientes y con mucha sangre, el terror y la desesperación se apodera de mi cuerpo, ella viene hacia mi
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